En su día fueron útiles, pero actualmente están caducos, viejos, anticuados. Hombre algunos se ven todavía, aún se les puede contemplar rodando por nuestra región cuan dinosaurios aferrándose a la vida, intuyento que pronto el gran meteorito acabaría con ellos. No decimos que haya que destruirlos, siempre pueden hacer una buena labor en un museo, pero viendo cuanto contaminan  y el mal que hacen al resto de automóviles más veloces y seguros, una pinacoteca sin duda es su mejor destino. Esperemos que se vayan extinguiendo o les vayan extinguiendo.